miércoles, 30 de marzo de 2011

Sueños de Humo


Persigue tus sueños,dijo. Soñaba como una coletilla tópica digna de anuncios de coches, yogures y cereales para gordos.Él sonrió levemente, a su manera, enarcando una ceja y siguió con la lectura del periódico.

Hacia tres años que había aterrizado en Navarra, su carrera le ilusionaba hasta cierto punto, dejándose llevar a ratos por temas transversales a su carrera, siempre le habían dicho que condujera sus intereses, que no podían gustarle tantas cosas con tanta intensidad. Tuvo la suerte de conocer gente maravillosa, amigos que ya jamás podría olvidar y cuyo ejemplo fue la mejor manera de aprender.

Pero daba palos de ciego en el día a día, no sabía donde iba a acabar todo aquello. Si tenía sentido lo que hacía. Si sabía lo que quería. Si le gustaba lo que hacía. Quizá el problema era es que no sabía que era todo aquello y que estaba haciendo allí. La carrera no era homogénea y no sabía que quería ser de mayor. Sí...era eso probablemente el asunto. Un año y dos meses. Menos de un año para tu licenciatura en...¿humo?.
Riete de los buenrollistas que pretenden que les fiche PRISA nada más salir, aquellos que no vieron venir esta situación, los que llegó 3º y esperaban ser Spielberg, los que se las dan de expertos en cine y su culmen es Crepúsculo, leer Cinemanía. A los que fichará papaíto en su empresa, los que vivían en una burbuja hasta hoy.

Pero la frase de su amigo que le rompió, que le llevó a preguntarse todas estas cosas fue la siguiente ¿por qué has dejado de perseguir tus sueños?

Y Álvar respondió: porque quizá no sé cuales son. Al menos me quedan uno a 1000 kms. Porque esto no es como en mis peliculitas. Enarcó una ceja y siguió leyendo el periódico. Veremos lo que pasa cuando vuelva el maestro H.